Resumen
Desde hace unos años se hizo evidente la necesidad de trabajar en ecosistemas de negocios ampliados, mediante alianzas con socios de la propia industria y de otras, para armar plataformas al servicio de las necesidades de los clientes. En ese contexto, la experiencia de los clústers y polos IT de la industria de software y servicios informáticos (SSI) de la Argentina es un caso inspirador: un estudio de 2018 relevó alrededor de 30 experiencias de este tipo en todo el país, con participación de universidades y gobiernos locales. En esta nota repasamos qué son, cómo funcionan y qué enseñan.
Desde hace unos años comenzó a hacerse evidente la necesidad de trabajar en ecosistemas de negocios ampliados, mediante alianzas con socios de negocios de la propia industria, y también de otras, para armar plataformas que se pongan al servicio de las necesidades de los clientes y de la mejora de sus experiencias. En tal contexto resulta interesante repasar la experiencia de los clústers y polos IT en la industria de software y servicios informáticos (SSI) de la Argentina.
Estas iniciativas, nacidas con la idea de desarrollar complementariedades productivas, surgieron en diferentes localidades y provincias. De hecho "en casi todas las regiones del país en las que se observa alguna aglomeración de empresas de SSI (y por lo común alguna entidad educativa relacionada) hubo intentos de desarrollar redes de vinculaciones".
Un fenómeno federal
Un estudio de 2018 encontró que existían alrededor de 30 experiencias de este tipo, que variaban en cuanto a cantidad de empresas participantes y años de trayectoria. Alrededor del 50% de los clústers relevados contaban con la participación de universidades y del gobierno local.
La mayoría se ubicaba en la región centro del país, pero también había iniciativas en el NEA (provincias de Chaco, Corrientes, Formosa), NOA (Jujuy, Salta y Tucumán), Cuyo (Mendoza y San Luis) y Patagonia (Neuquén y Río Negro).
Muchos de estos polos "se constituyeron como asociaciones civiles sin fines de lucro en la primera mitad de la década del 2000", incluyendo, por ejemplo, el Polo IT Buenos Aires (CABA), el Polo Tecnológico del Sur (Bahía Blanca), el Polo Tecnológico Rosario, el Córdoba Technology Clúster, el Polo TIC Mendoza, el Polo IT La Plata y el Polo Informático del Parque Científico-Tecnológico de Tandil. En los años siguientes este impulso se extendió. Y si bien la mayoría de los socios de estos polos son pymes locales, también participan grandes empresas.
Alianzas de complementación
Estos polos y clústers TI llevan adelante distintos tipos de actividades: desde difundir y participar en los programas de apoyo que lanzan los diferentes estamentos de gobierno, hasta propagar oportunidades de negocios o financiamiento, facilitar acciones de networking y matchmaking, adoptar iniciativas de capacitación, realizar diagnósticos o informes, brindar asistencia para financiamiento o exportaciones, etc. En algunos casos se avanzó hacia las áreas de calidad e innovación. Y varias de estas experiencias lograron inaugurar edificios y/o parques tecnológicos con infraestructura común.
Como concepto general, los clústers colaboran con el desarrollo de capacidades y competencias dentro de un contexto territorial acotado. Además, el hecho de alcanzar cierta especialización territorial permite obtener ganancias de competitividad para las empresas mediante la reducción de costos, el acceso a infraestructura compartida, etc.
Si bien los polos regionales presentan distintos grados de avance, hay algunas características comunes: todos se basan "en la disponibilidad de recursos humanos calificados abundantes en cada localización, cuentan con universidades con carreras afines que en algunos casos pueden funcionar como semillero de emprendedores; además reflejan una vocación de cooperación empresarial y en general cuentan con el apoyo del gobierno municipal y/o provincial y establecieron lazos de cooperación con las universidades de la zona".
Potenciar capacidades
En otro trabajo se repasan los casos específicos del Polo Tecnológico Rosario (PTR) y del Clúster Córdoba Technology (CCT), que lograron un notable desarrollo institucional. Como se explica en el texto, "un clúster no es una mera aglomeración territorial de empresas o industrias, sino que dentro del mismo se espera que haya una fuerte interrelación (vertical y horizontal) entre las firmas, un ambiente cooperativo, cierta lógica en la utilización y gestión de los recursos comunes, desarrollo de una institucionalidad específica, aprovechamiento de economías de escala vía especialización, desarrollo de redes de proveedores, generación de negocios, integración de las empresas con la economía local, condiciones de demanda que estimulen la aparición de nuevos segmentos de mercado y (en una instancia posterior) desarrollo de la cadena de valor".
En este artículo se indica que el nivel de vinculaciones inter-empresarias (especialmente cuando se trata de hacer negocios conjuntos) todavía era escaso en las experiencias estudiadas, "particularmente en lo que atañe a compartir información vinculada a lo tecnológico". Y aún faltaba afianzar un patrón de especialización que distinguiera a cada clúster.
Qué gana tu operación
Participar de un ecosistema de alianzas tiene un impacto directo en los resultados:
✅ Más capacidades:
Se suman competencias complementarias sin necesidad de crecer internamente.
✅ Menos costos:
Acceso a infraestructura compartida y economías de escala vía especialización.
✅ Más negocios:
Networking, matchmaking y generación de oportunidades conjuntas.
✅ Oferta integral:
Se amplía y mejora la propuesta de servicios al cliente final.
La lección de los clústers
No obstante, más allá de las asignaturas pendientes y de las articulaciones que seguramente todavía hoy quedan por hacer, el camino que inauguraron los clústers y polos IT de la industria de SSI en la Argentina demuestra que es posible unir esfuerzos y generar ecosistemas que permitan sumar capacidades, con el foco puesto en complementarse y mejorar y expandir la oferta integral de servicios.
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Preguntas Frecuentes
¿Qué es un clúster de software?
Es una agrupación de empresas de software y servicios informáticos de un mismo territorio que se asocian para desarrollar complementariedades productivas, compartir infraestructura y generar negocios conjuntos. No es una mera aglomeración: requiere interrelación fuerte entre las firmas y una institucionalidad específica.
¿Cuántos clústers de software hay en Argentina?
Un estudio de 2018 relevó alrededor de 30 experiencias de este tipo en todo el país, con distinta cantidad de empresas participantes y años de trayectoria. La mayoría se ubica en la región centro, pero también hay iniciativas en el NEA, NOA, Cuyo y Patagonia.
¿Qué beneficios aportan a las empresas participantes?
Desarrollo de capacidades y competencias, ganancias de competitividad por reducción de costos, acceso a infraestructura compartida, economías de escala vía especialización, redes de proveedores y generación de negocios.
¿Qué características comparten los polos tecnológicos exitosos?
Disponibilidad de recursos humanos calificados, universidades con carreras afines que funcionan como semillero de emprendedores, vocación de cooperación empresarial y apoyo del gobierno municipal y/o provincial.
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