Cómo mejorar la productividad en tu empresa: Estrategias que funcionan

La productividad empresarial se ha convertido en uno de los indicadores más críticos para la competitividad en el mercado latinoamericano. Sin embargo, muchas organizaciones enfrentan un desafío persistente: sus equipos trabajan más horas, pero los resultados no mejoran proporcionalmente.

Según el reporte State of the Global Workplace 2025 de Gallup, solo el 21% de los empleados a nivel global reporta estar genuinamente comprometido con su trabajo —una caída de dos puntos respecto al año anterior. Esta desconexión tiene un costo significativo: se estima que la baja productividad laboral representa pérdidas de 438 mil millones de dólares anuales a escala mundial. Más aún, cuando se proyecta el impacto potencial de alcanzar los niveles de compromiso de las mejores empresas, la economía global podría crecer hasta 9,6 billones de dólares adicionales.

En este artículo exploramos las estrategias efectivas para transformar la productividad de tu empresa, desde la optimización de procesos hasta la implementación de tecnología que realmente genera impacto.


Por qué la productividad empresarial sigue siendo un desafío

Antes de hablar de soluciones, es fundamental entender qué está frenando a las organizaciones. Los principales obstáculos que identificamos en medianas y grandes empresas incluyen:

Procesos fragmentados. 

Cuando cada departamento opera con sus propias herramientas y metodologías, la información no fluye. Esto genera duplicación de tareas, errores de comunicación y decisiones basadas en datos incompletos. La falta de integración entre sistemas es una de las principales barreras para la eficiencia operativa.

Tareas manuales y repetitivas. 

 Las tareas manuales son inherentemente propensas a errores humanos y representan una oportunidad clara de mejora. Actividades como la carga de datos, generación de reportes o seguimiento de aprobaciones consumen horas valiosas que podrían destinarse a trabajo estratégico.

Falta de visibilidad en tiempo real. 

Sin acceso a información actualizada sobre inventarios, finanzas, proyectos o desempeño comercial, los líderes toman decisiones a ciegas o con datos desactualizados.

Reuniones excesivas e improductivas. 

Estudios citados por Clockify en su compilación de estadísticas de productividad indican que reducir las reuniones innecesarias puede aumentar la productividad hasta un 71%. Sin embargo, el 67% de los trabajadores considera que más de la mitad de las reuniones a las que asisten no aportan valor real.


Estrategias concretas para mejorar la productividad

1. Centralizar la información en un único sistema

Uno de los cambios más transformadores que puede implementar una empresa es consolidar su información en una plataforma integrada. Los sistemas de gestión empresarial (ERP) permiten que todas las áreas —finanzas, ventas, inventario, recursos humanos, logística— trabajen sobre una única fuente de datos confiable.

Esta centralización elimina los silos de información, reduce errores por datos duplicados o inconsistentes, y permite que los equipos colaboren de manera más fluida. Cuando un vendedor cierra una operación, el área de logística lo sabe inmediatamente; cuando se registra una compra, contabilidad tiene el dato al instante.

2. Automatizar procesos repetitivos

La automatización no se trata de reemplazar personas, sino de liberar su tiempo para tareas de mayor valor. Procesos como la generación de facturas, actualización de inventarios, aprobación de gastos, envío de recordatorios o creación de reportes pueden ejecutarse automáticamente.

Un sistema ERP moderno permite configurar flujos de trabajo (workflows) que se activan según condiciones específicas. Por ejemplo: cuando un cliente realiza un pedido en la tienda online, el sistema puede actualizar automáticamente el inventario, generar la orden de preparación, notificar al área logística y enviar una confirmación al cliente. Todo sin intervención manual.

3. Implementar indicadores de gestión (KPIs) en tiempo real

Lo que no se mide, no se puede mejorar. Contar con dashboards que muestren indicadores clave actualizados permite identificar problemas antes de que escalen y tomar decisiones basadas en datos concretos.

Los KPIs más relevantes varían según el área, pero algunos ejemplos incluyen: tasa de conversión comercial, rotación de inventario, tiempo promedio de entrega, días de cuentas por cobrar, productividad por empleado y margen operativo.

La clave está en que estos indicadores estén disponibles de forma accesible y visual, no enterrados en planillas de cálculo que requieren actualización manual.

4. Integrar canales de venta y operaciones

Para empresas con presencia en múltiples canales (tienda física, e-commerce, marketplaces), la integración operativa es crítica. Cuando los sistemas no están conectados, se generan problemas de stock, demoras en entregas y experiencias inconsistentes para el cliente.

Una estrategia de omnicanalidad bien implementada permite gestionar todos los canales desde una única plataforma: precios unificados, inventario sincronizado, órdenes centralizadas y atención al cliente con contexto completo del historial de compras.

5. Invertir en capacitación y gestión del talento

La tecnología es un habilitador, pero las personas siguen siendo el motor de la productividad. Según el IV Barómetro de Productividad y Eficiencia de Adecco, el 68% de las empresas que desarrollan planes de formación específicos para mejorar la eficiencia del personal reportan resultados positivos: un 45% observa mejoras de entre 6% y 10%, mientras que un 20% logra incrementos superiores al 11%.

Además, las organizaciones que realizan estudios de clima laboral (actualmente el 54% de las empresas según el mismo informe) están en mejor posición para identificar factores de desmotivación y actuar proactivamente.

El mismo estudio revela que el 69% de los responsables empresariales considera que la digitalización ha contribuido positivamente a la productividad, aunque la adopción de inteligencia artificial todavía enfrenta desafíos: el 48,7% señala la falta de formación del personal como principal obstáculo.

6. Revisar y optimizar los procesos existentes

Antes de automatizar, es fundamental revisar si los procesos actuales tienen sentido. Muchas veces se automatizan flujos ineficientes, perpetuando el problema en lugar de resolverlo.

Un ejercicio valioso es mapear los procesos críticos del negocio, identificar cuellos de botella, eliminar pasos innecesarios y recién entonces definir qué puede automatizarse. Este enfoque de mejora continua, combinado con metodologías ágiles, permite ajustes rápidos y resultados incrementales.


El rol de la tecnología en la productividad moderna

La transformación digital dejó de ser opcional. Las empresas que aún dependen de sistemas legados, planillas de Excel dispersas y procesos manuales enfrentan una desventaja competitiva creciente.

La implementación de un sistema ERP​, ofrece una alternativa flexible y escalable para medianas y grandes empresas. A diferencia de soluciones tradicionales, permiten adaptarse a los procesos específicos de cada organización, sin quedar atrapados en licencias costosas o implementaciones rígidas. 

La clave está en elegir un sistema que se integre naturalmente con la operación del negocio, que sea adoptado por los equipos y que cuente con soporte especializado para la implementación y el acompañamiento posterior.

En Quilsoft acompañamos a organizaciones de toda Latinoamérica en este proceso de transformación, con implementaciones adaptadas a cada industria y un enfoque metodológico que prioriza resultados medibles.

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Cómo mejorar la productividad en tu empresa: Estrategias que funcionan
Clever Bossi 26 de febrero de 2026
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